En este artículo quiero comenzar diciéndote algo que quizás no sabías…

La infancia es una de las etapas más importantes en el desarrollo del ser humano.

Este es el momento en el que tenemos una mayor capacidad de adaptación y aprendizaje. Puesto que durante la infancia tiene lugar gran parte del desarrollo cognitivo, social, afectivo o motriz. 

De pequeños desarrollamos capacidades motoras que nos permiten ser capaces de controlar emociones y realizar acciones concretas.

Aquí entra en juego la psicomotricidad.

Conocer en qué consiste y desarrollarla es muy importante, ya que en esta disciplina se basa gran parte del aprendizaje.

La psicomotricidad ayuda al ser humano a conseguir un correcto equilibrio entre el desarrollo físico y el mental. 

Y por eso quiero que la conozcas en profundidad.

Lo mejor es que comencemos por el principio, debes tener claro qué es la psicomotricidad.

Presta atención porque…

¡Comenzamos!

Psicomotricidad o desarrollo psicomotriz

La psicomotricidad o desarrollo psicomotriz es una disciplina que toma como referencia una concepción global del ser humano. Es decir, tiene en cuenta los aspectos físico, social, psíquico y cognitivo. Y que tiene como objetivo el desarrollo de las capacidades de creatividad, movilidad, conocimiento y emoción de las personas a través de la interacción con su propio cuerpo. Mejorando así la relación del ser humano con su entorno y favoreciendo su capacidad para expresarse.

El origen de la psicomotricidad se sitúa a principios del siglo XX, cuando el neurólogo Ernest Dupré puso de manifiesto que existían relaciones entre las anomalías psíquicas y neurológicas con las motrices.

Dupré fue el primero en emplear el término psicomotricidad. 

Debes saber también que este concepto engloba dos campos:

  1. A la psicología (mente). Este hace referencia a todo lo relacionado con la autoestima, las relaciones, el autoconocimiento o las emociones.
  2. A la motricidad (motor/movimiento). Es aquí donde se trabaja el conocimiento, el movimiento, la conciencia del propio cuerpo, el equilibrio, el contacto o la manipulación de objetos.

Así, entender y trabajar la psicomotricidad implica conocer las relaciones entre estos dos polos.

Por su parte, el desarrollo psicomotriz consta de tres niveles:

Nivel motor

Este nivel del desarrollo psicomotriz es el encargado de desarrollar la capacidad de dominar el movimiento corporal.

Nivel cognitivo

El nivel cognitivo es el que permite mejorar la atención, concentración, creatividad y la memoria.

Nivel social y afectivo

El nivel psicomotriz social y afectivo es el que desarrolla la capacidad de autoconocimiento y relación con los demás.

Ejercicios de psicomotricidad infantil.

Como ya sabes, estimular la psicomotricidad es muy importante desde edades tempranas.

Por eso conocer cómo ejercitarla ayudará a conseguir un buen desarrollo psicomotriz en los niños y niñas. Esto permite que sean capaces de controlar correctamente sus impulsos emocionales, los movimientos corporales o su relación con el entorno y los que los rodean.

Ahora bien, dependiendo de la edad de los más pequeños se recomiendan unos ejercicios u otros.

Ejercicios de psicomotricidad infantil de 1 a 3 años

  1. Los cuentos son una excelente forma de estimular el desarrollo psicomotriz de los más pequeños. Lo que se busca es que se sorprendan con las historias que le suceden a los personajes, provocando expresiones a través del movimiento de los músculos faciales.
  2. Los juegos de encaje ayudan a los niños a ser capaces de reconocer figuras geométricas.
  3. Algo tan simple como jugar con una pelota fomenta la estimulación de la motricidad durante la infancia.
  4. Sobre todo, en estas edades tan tempranas, es fundamental fortalecer los músculos para ejercitar la psicomotricidad. Una forma sencilla de hacerlo es mediante el baile y la música, esto ayudará a los más pequeños a coordinar su cuerpo para realizar movimientos.
  5. ¡Estimula su coordinación mano-pie! Para esto es tan sencillo como darle indicaciones del tipo: “levanta una mano y da un salto” o “salta y tócate la nariz”. Esto es recomendable a partir de los 2 años.
  6. Sostener el lápiz sobre una hoja de papel y trazar al menos una línea es más que suficiente para que los niños comiencen a conocer la relación que existe entre el movimiento de su brazo y la presión y respuesta que ejerce sobre la hoja.

Ejercicios de psicomotricidad infantil de 3 a 5 años

  1. Adivina, adivinanza… ¿qué objetos hay en la bolsa? Introduce una serie de objetos conocidos por los peques dentro de una bolsa y que traten de adivinar sin mirar (tan solo introduciendo las manos) qué hay en ella.
  2. Algo tan sencillo como colorear dibujos también ejercita la psicomotricidad.
  3. En estas edades ya se puede ir un poco más allá para estimular la coordinación. Crea secuencias de al menos 3 pasos y pídeles que las repitan.
  4. El juego del espejo. Este consiste en que por parejas, uno frente a otro, deben imitar los movimientos como si fueran su reflejo.
  5. ¿Conoces el juego de las pompas? Seguro que has jugado cuando eras pequeño. Pues te diré que es una excelente manera de ejercitar la psicomotricidad infantil, ya que correr detrás de las pompas estimula el movimiento corporal, la coordinación y el equilibrio.

¿Qué es la psicomotricidad fina?

Estoy seguro de que ya has entendido con todo detalle qué es la psicomotricidad, cómo se puede trabajar y por qué es importante hacerlo desde la infancia.

Ahora quiero explicarte un término más específico para concretar un poco más.

Es el momento de hablar de la psicomotricidad fina, un concepto fundamental para el crecimiento de los niños.

Bien, en resumen la psicomotricidad fina hace referencia a los movimientos del cuerpo humano que necesitan que se realicen con más precisión, destreza o habilidad que otros. Movimientos que requieren de un control y dominio mayor, sobre todo de brazos y manos.

¿Y cómo se puede trabajar este tipo de psicomotricidad?

Lo ideal es que se trabaje desde edades tempranas porque como ya sabes, influye en el desarrollo de los niños. Y debe hacerse a través de actividades que requieran precisión y coordinación. Se recomienda que sean ejercicios que se realicen con las manos.

En definitiva debes saber que en la psicomotricidad fina confluyen dos características: la coordinación y la precisión.

Así, las actividades para trabajar su desarrollo deben fundamentarse en estas.

Fíjate en los siguientes ejemplos tan sencillos y cotidianos con los que los más pequeños podrán trabajar la psicomotricidad fina:

  • Abrochar cremalleras, botones o corchetes.
  • Abrir y cerrar el grifo.
  • Moldear plastilina.
  • Hacer pulseras.
  • Seguir la línea de puntos.
  • Recortables.
  • Puzzles.
  • Bailes que impliquen mover las manos y los brazos.
  • Y muchos más…

Relación de la psicomotricidad con la inteligencia corporal o kinestésica

Para profundizar más aún en esto de la psicomotricidad te diré que guarda una estrecha relación con la inteligencia corporal.

Vamos por partes.

Lo primero que quiero que entiendas es qué es la inteligencia corporal o kinestésica.

En resumen, se trata del conjunto de habilidades cognitivas que necesita el ser humano para controlar los movimientos del cuerpo cuando se realiza una actividad física y para hacer uso de herramientas.

Es decir, la inteligencia corporal permite coordinar la mente con el resto del cuerpo.

Y también se la relaciona con la capacidad de expresar sentimientos a través de la movilidad corporal.

¿Encuentras la relación con la psicomotricidad?

¡Seguro que sí!

Pero para asegurarme (no quiero que te quede ninguna duda) te la explico.

La inteligencia corporal se engloba dentro de la psicomotricidad. Forma parte de ella.

Pues bien, como ya sabes la inteligencia corporal es la habilidad que permite expresar y comunicar a través del movimiento del cuerpo. Y a su vez, el cuerpo es la principal herramienta del trabajo psicomotriz. Es decir, desarrollar las capacidades que se trabajan con la psicomotricidad también optimiza la inteligencia kinestésica.

Si has llegado hasta el final del artículo quiero preguntarte algo.

¿Lo has entendido todo?

Seguro que sí.

Pero si no es así, no te preocupes porque a modo de práctica te he preparado un test de comprensión lectora para que pruebes tu nivel de atención. ¡Vamos allá!

✔️ ¡Completa el test de comprensión lectora!

¿Has entendido el artículo? ¡demuéstralo!