Parece mentira pero no confundir estos términos puede ser clave para no llevarse desilusiones.

¿Qué valoras más? ¿Un buena actitud o una buena aptitud?

¿Qué es mejor tener actitud o aptitud?

Hoy vamos a aprender a distinguir entre dos aspectos clave que debes conocer a fondo para entender qué necesitas conseguir para el aprendizaje que te propongas.

  1. La aptitud, para aprender el método.
  2. La actitud, perseverancia y capacidad de foco.

Brevemente para explicarlo lo mejor posible.

  • La aptitud que te propones, es tu forma de comportarte cuando estás dispuesto a hacer algo. Positivo y con expectativas.
  • La actitud eres tú, esencialmente. Se trata de ser capaz de manejar tus expectativas y tu capacidad de atención, tu respuesta a imprevistos y tu perseverancia con el objetivo.

El orden natural de dificultad:

  1. Tener la aptitud es lo más fácil.
  2. Tener la actitud necesaria es lo más difícil.

Antes de nada debes saber que…

…esto es así por circunstancias muy elementales.

Si hay una pregunta “sin respuesta” que realmente se hace recurrente en los medios, redes, canales y soporte, es la siguiente (formulada de diferentes formas):

  • ¿Cómo puedo conseguir leer sin aburrirme?

¿Por qué siempre que intento ponerme a estudiar me acabo aburriendo, me distraigo y pierdo la concentración?

¿Qué debo hacer para estar concentrado más tiempo sin que me de sueño?

Seguro que ninguna te resulta desconocida y te sientes identificado con alguna.

Estás y otras de la misma índole, son inquietudes que no me sorprenden, aunque hayamos hablado de ello en varias ocasiones.

Así que, sirva este artículo para tratar de aclarar de una vez por todas, qué debes hacer y en qué puntos de tu vida debes poner atención para solucionar todo esto. O al menos empezar a encaminarte hacia la solución correcta.

¿Cómo solucionar un problema de atención?

A estas alturas doy por hecho que hay muchísima gente que cree realmente que un método por si solo puede transformar la vida de las personas. Y créeme, que no pueden estar más equivocados.

Y no es que la solución sea mucho más compleja. De hecho, esta simplificación que voy a exponer solo tiene dos ideas que hay que entender:

  1. Un trabajo de aptitud.
  2. Un trabajo de actitud.

Ahora…

Una noticia buena y una mala

Todos somos aptos. 👍

No todos somos actos. 👎

Por normal general todos tenemos las aptitudes necesarias para aprender un concepto, una habilidad, una idea, entender un sistema, memorizar una cronología etc.

Esto es debido al sistema de estudio tradicional que seguimos cursando en la actualidad.

Durante toda nuestra infancia, adolescencia y edad adulta, aprendimos muy bien a escuchar y atender. Desde pequeños nos han dirigido con una enseñanza obligatoria, y en la adolescencia, otra secundaria.

Pero…

¿Por qué nos resulta fácil ser aptos, pero no “actos”?

Por norma general, no todos tenemos las actitudes necesarias para mantener la perseverancia. Para para desarrollar ideas creativas y ser únicos.

Llevar a la realidad conceptos mentales, requiere mucha energía, esfuerzo, concentración en la misma idea, un dinamismo o un ritmo constante de trabajo y lo más importante, fe en que lo que estamos haciendo, es lo que realmente queremos hacer.

No todos tenemos la misma fe en nosotros mismos. Y en humilde opinión voy a explicar los motivos por los cuales no todos tenemos esa fuerza para mantener la fe.

  1. No te enseñaron actitud en ningún momento

En etapas tempranas, como ya hemos visto, nos enseñaron cómo se supone que son las cosas, las vicisitudes de las ramas más relevantes de estudio, (nos adoctrinaron), y por favor, no me confundas, no estoy dándole necesariamente una connotación negativa.

Pero, por otro lado, jamás nos hablaron de que tenemos una mente que con el tiempo “se bifurca”, se estructura con una personalidad única.

Y poco a poco, entramos en un conflicto de interés y de valores, con dos formas de pensar y actuar. La que se supone que nos han enseñado con aptitudes y la que tenemos “de serie”.

El problema de este planteamiento proviene de la inconsciencia o el desconocimiento por parte del sistema educativo.

Para no entrar en detalles, el resultado de haber tenido profesores y programas de estudio que no se preocuparon de enseñarnos a pensar, es que ahora lidiamos con todo tipo de pensamientos y emociones que no sabemos gestionar.

Y si a esto le añadimos que “el progreso” en el que vivimos, nos está cambiando a peor el comportamiento relacionado con la aceptación, la templanza y la tolerancia, ya tienes el coctel perfecto para “acabar como un cencerro”, sin darte cuenta de por dónde vienen los tiros.

  2. La falta de confianza en uno mismo

La falta de confianza empieza, como todo, en una serie de creencias. Si la autoconfianza y la actitud no te la han enseñado correctamente, o el sistema presupone que se tiene adquirir de forma “natural”, tu vida estará marcada por la influencia de diferentes personas a las que admires y de las que quieras aprender.

Y normalmente no se tiene una figura fija y determinada, para enseñar la actitud correcta.

¿Deberíamos suponer se trata de nuestros padres? Creo que es mucho suponer… no sé que piensas tú… déjamelo en los comentarios 😉

Eso sí, tenemos un montón de personajes que brillan en la oscuridad, como cantantes famosos, y en general, muchas necesidades de parecernos a alguien del mundo de las tendencias…

Visto esto, se puede llegar fácilmente a la conclusión, de que tener mentores sin una idea clara de nuestro objetivo, hará que nos confundamos mucho por el camino o sencillamente que cambiaremos de creencias, incluso de valores, a medida que avancemos en nuestra carrera de vida.

Esta, lector, creo que es la diferencia clave, entre la persona de verdadero éxito y los que se conformarán.

Llegados a este punto, ya tenemos mucho que reflexionar…

¿Qué pasaría si en la escuela primaria nos dedicaran la mitad del tiempo (como mínimo) a hacernos entender la importancia de aprender cómo funciona nuestra mente y nuestra energía?

¿Y de entender que una actitud perseverante y comprometida depende de cómo gestionamos nuestro pensamiento?

¿A trabajar las emociones para tener una comprensión de lo que sentimos?

¿Y qué pasaría si nos enseñaran a ser creativos y a tener criterio?

¿Y qué pasa si ya eres adulto y quieres aprender a tener a tener la actitud necesaria para sacarte de tus líos o cumplir con tus objetivos más ambiciosos?

El método.

El método, si es bueno y funciona con la mayoría, te puede ayudar mucho a encaminar una buena actitud. El motivo es que, si hace que consigas resultados tangibles en poco tiempo, logrará sostener la motivación necesaria que te hará falta para continuar.

Por ejemplo, nuestro método para aprender a leer más rápido está diseñado para que con poco esfuerzo desde el principio, empieces a ver resultados y de esta manera te mantengas motivado hasta cumplir tu objetivo de adquirir el hábito de lectura voraz.

Con todo lo que hemos hablado sobre la importancia de la lectura para innumerables beneficios, seguro que no hace falta que te recuerde lo útil y necesario que es para tu vida, leer 1, 2, 3 o 5 libros a la semana.

Pero recuerda siempre, que la actitud, poner esa parte de ti que te ayuda a mantener el foco y la disciplina diaria para entrenar hasta ver resultados, depende solo de ti.

¿Quieres una presentación del curso para que entiendas mejor todas las ventajas que tiene para ti?

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Y ahora te toca, responde el test de comprensión y asimila el contenido. Dime en los comentarios si te ha gustado el artículo y si te gustaría que en el próximo post ahondáramos más sobre el tema de la actitud.

Un abrazo.

 

✔️ ¡Completa el test de comprensión lectora!

¿Has entendido el artículo? ¡demuéstralo!

sid