¿A ti también te pasa que a veces, cuando necesitas prestar atención, ya sea a la hora de estudiar o sencillamente leer, te cuesta mantener la concentración?

Es un problema más que común hoy en día, donde tenemos tantas distracciones acechándonos: correos, notificaciones de Facebook, Twitter e Instagram, mensajes, y muchas otras cosas. La pantalla del móvil se enciende y directamente saltamos a ver qué es.

No cuidamos nuestra atención como deberíamos, por eso, cuando nos toca leer un texto tedioso, memorizar para un examen, o sencillamente recordar algo importante, cuesta. Incluso en algunas ocasiones, como en el cine o mientras estamos viendo nuestro una serie realmente interesante, ocurre que nuestra atención está tan dispersa que nos es imposible concentrarnos.

Las razones pueden ser muy variadas, por eso es importante que aprendas a re-centrar tu atención, para mejorar así tu capacidad memorística y también tu forma de leer.

Quiero proponerte varias soluciones.

 

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1. Lectura Activa

¿Has oído hablar de la lectura activa?

Como su propio nombre indica, se trata de leer activamente. No sólo de sentarte con el libro, acomodarte y pasear la mirada por las líneas.

Hay que ser parte de ello, una parte activa que se lo toma en serio.

 

Paso 1 – Usa tu mano

Lo primero que te recomiendo es usar la mano mientras lees. Que ejerza de guía durante la lectura.

Esto tiene múltiples beneficios, desde marcar el ritmo de la lectura hasta ayudarte con las fijaciones. Pero además, al tener un punto fijo que seguir (la punta de tu dedo) evitas que los ojos se distraigan o se pierdan en otras cosas con facilidad.

Con este sencillo gesto estás tomando control sobre la lectura, siendo más activo y evitando a la vez la inconsciente tara de releer el texto cuando no has comprendido del todo. Esto hace que tu mente trabaje más a fondo y se esfuerce por captar el significado, aunque no lo parezca.

 

Paso 2 – Haz descansos

La segunda fase consiste en trabajar la concentración con periodos de atención y descanso salteados.

Esto es, si tienes que leer una gran cantidad, tómate pequeños descansos de un minuto cada 15 o 20. De esta forma, estás entrenando tu cerebro para relajarse y volver sobre la tarea con plena atención.

Es igual que hacer ejercicio físico, trabajando con periodos de descanso y periodos de alta intensidad. Ayuda a fortalecerte y, además, también crea una rutina de repetición que refuerza tu memoria a la hora de retener información sobre lo que lees.

Sí, leer refuerza tu memoria y lo puedes leer aquí si te interesa.

Y por último, estos descansos planeados te ayudarán a evitar la fatiga y la pérdida de concentración.

 

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2. Reserva tu tiempo

Crea tiempo para ti y tus actividades. Desconecta del PC y busca algo más que hacer. ¿Has probado manualidades? ¿Esa receta que viste en Pinterest y que llevas queriendo probar toda la semana?

¿Quieres entrenar tu concentración de verdad para desarrollar una mejor memoria? Entonces debes tomarte el tiempo necesario para ello, y buscar alternativas a estar delante de la pantalla y dándole tu tiempo a otros. Y aunque no lo parezca, es mucho más fácil de lo que parece.

Todos los móviles tienen una forma de silenciarse, incluso hay aplicaciones que bloquean tiempos de tiempo para que nadie te moleste y puedas dedicarte a ello sin interrupciones.

Para trabajar tu concentración, tines que esforzarte por crear el ambiente adecuado, lejos de ruidos y en un lugar donde te sientas calmado y relajado, y también listo para la tarea que escojas. Pon tu teléfono en silencio, sal del ordenador y centra tu atención en las muchas otras actividades que tienes disponibles.

¿Has probado incluso a tratar de conversar en la mesa en vez de estar mirando el teléfono? Ese también es un muy BUEN ejercicio.

Notarás que al principio es difícil, y puede que incluso te sientas ansioso por si te estás perdiendo algo. Pero piénsalo un momento: hace 10 años, la gente no tenía móviles y seguían enterándose de todo lo que realmente importa. Facebook puede esperar; tu concentración te lo agradecerá.

Es vital que aprendamos a preservar nuestra concentración para así poder desarrollar bien nuestra capacidad de aprendizaje y memorización. De lo contrario, seguiremos desviándonos de lo que realmente importa.

 

Como ves, tanto esta técnica como la Lectura Activa son sencillas y muy fáciles de aplicar, y los resultados son excelentes. Sólo requiere algo de fuerza de voluntad para ello.

Una vez forme parte de tu rutina, la concentración se dispara porque estás trabajando con todas tus herramientas disponibles y dándole a tu cerebro las condiciones adecuadas para concentrarse, ya sea leyendo o trabajando tu atención para otras tareas.

La Lectura Activa en concreto es sólo una manera más de potenciar tu concentración y mejorar tu forma de leer. Hay muchos otros trucos y ejercicios que te pueden ayudar a ser un lector más ágil o trabajar tu memoria y concentración. Los puedes encontrar gratis en la Guía Definitiva de Lectura Rápida, donde están listados y explicados a la perfección para que empieces cuanto antes a leer mejor.

 

¿Qué te parece la Lectura Activa y la necesidad de reservar tu tiempo? ¿Crees que sería beneficioso para ti? Cuéntamelo en los comentarios.