¿Por qué a veces te resulta tan complicado concentrarte?

Imagina poder sentarte frente a los apuntes que tienes que memorizar y ser capaz de ignorar todas las distracciones, dedicando tu completa atención al material…

¿Cuánto mejoraría esto tu comprensión? ¿Y el tiempo que tardas en memorizar el material para tu examen?

Concentrarse es necesario a la hora de realizar cualquier tarea, ya que repercute directamente en los resultados que vas a obtener. Por eso, no importa si estudias 2 u 8 horas al día. Lo importante es saber si el tiempo que estudiar es realmente tiempo de CALIDAD-

Tristemente, la mayoría de nosotros pensamos que más cantidad es sencillamente mejor.

Un grave error con el que no dejo de encontrarme es que muchos creen que nuestra concentración es infinita, igual que un grifo del que siempre aparece agua. Pero lo cierto es que ese agua, al igual que la energía que requiere la concentración, se agota.

Hoy quiero compartir contigo…

Tres Ejercicios Imprescindibles para alcanzar una concentración excelente que te permita abordar cualquier lectura de forma mucho más sencilla.

 

¿Cuál es tu nivel de lectura?

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1. Organizar

Con la cantidad de tareas, recados y cosas pendientes con las que tienes que lidiar durante el día a día, es normal que tu mente se sienta saturada.

¡Seguro que mientras tomas el café durante el descanso no dejas de repasar esa lista de cosas que hacer!

Ahora imagina lo inquieta que se vuelve tu mente cuando realizas cualquier tarea cognitiva como leer o estudiar. Los primeros minutos son terribles y no dejan de aparecer distracciones.

No poder centrarte, además, genera estrés y una constante sensación de agobio de la que es muy difícil deshacerse. Tanto es así que muchas veces nos agobiamos, pasando un mal rato. Por eso estudiar es una tarea que nos suele parecer tremendamente tediosa.

Saber administrar el tiempo no es sólo una cuestión de productividad, es una forma muy clara y específica de decirle a tu cerebro ‘¡Eh! Ahora toca desconectar de todo lo demás y centrarte en esto’.

Así que recuerda: la hora de estudiar no es hora de ‘mirar Facebook’, ‘mandar e-mails’, ‘repasar los deberes’ o ‘hacer la colada’.

La próxima vez que tengas que leer o estudiar, organiza tu agenda y reserva varias horas libres en las que no tengas que preocuparte de nada más.

 

Consejo: reserva un par de horas por la mañana si es posible, con descansos breves, y una por la tarde para rematar la jornada.

 

2. Preparar

Ahora que ya sabes cuándo vas a leer o estudiar y cómo organizarte previsamente, tu cerebro sabrá ajustar tus objetivos y, con la práctica, lograrás que ese estado de concentración aparezca con más facilidad.

Pero, ¿por qué quedarte ahí?

Puedes fomentar ese estado de lucidez haciendo algo muy sencillo y útil: preparando el material y fijando objetivos.

Esto es…

¿Tienes claro qué quieres leer? ¿Lo que vas a memorizar? ¿Cuánto material quieres cubrir en la próxima hora? ¿Necesitas tomar notas?

Si no sabes cómo preparar el material… Aquí van tres sencillos pasos:

Primero, haz una lectura general y rápida de lo que vayas a estudiar. No hace falta que sea una lectura muy profunda ni que tomes notas o subrayes. Es una primera toma de contacto para así formarte la idea general en tu cabeza.

Después, haz un resumen. Divide la estructura, anota lo que es importante y toma notas generales.

Por último, realiza un mapa mental del temario. Cuando tengas claras todas las ideas, realizar un mapa mental te ayudará enormemente a memorizarlo de forma realmente fácil.

Esto no tienes por qué hacerlo en la primera sesión, si no que puedes abordarlo en 2 rondas. Pero créeme, para cuando tengas el tema “diseccionado” en porciones pequeñas, será mucho más fácil concentrarte y memorizarlo, porque tu cerebro ya sabe que no tiene que lidiar con todo el material, si no con pequeñas porciones.

Sentarte frente a un libro (o frente a la pantalla) con una idea clara de lo que pretendes conseguir es increíblemente poderoso, como explicamos en 4 trucos sorprendentemente fáciles para leer mejor. Prueba a reflexionar sobre ello unos segundos antes de comenzar y verás lo mucho que tu mente decide ayudarte.

Si tienes la posibilidad de anotar tus objetivos en un post-it y tenerlo a la vista, ¡hazlo! Este pequeño recordatorio hará que cada vez que levantes la vista recuerdes el por qué. Y si apuntas las preguntas clave que necesitas, te será todavía más sencillo concentrarte en busca de la respuesta adecuada.

 

Consejo: debajo de tu objetivo, apunta qué recompensa vas a regalarte si lo consigues en letras bien grandes.

 

¿Cometes estos errores al leer?

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3. Continuar

Déjame hacerte una pregunta muy sencilla.

Cuando estás en el cine viendo una película o en tu casa con tu familia, ¿paras la película cada vez que no entiendes algo o pierdes algún detalle?

La respuesta es no, claramente.

Aunque durante un primer visionado no logres entenderlo todo, normalmente eres capaz de seguir la trama sin perderte. Y, sorprendentemente, sin perder la concentración durante varias horas.

Debes aplicar esta misma regla a la hora de estudiar.

Cuando entres en un capítulo nuevo o empieces un tema diferente, procura leerlo hasta el final sin repasar párrafos anteriores, ya que las ‘paradas’ dejan espacio para que tu mente se distraiga y pierda concentración.

Tu mente es capaz de recoger muchos más datos de los que imaginas. Sigue leyendo y anotando aunque creas que estás perdiendo el hilo y cuando termines, tómate un merecido descanso.

Durante una segunda lectura (al día siguiente, preferiblemente) verás que eres capaz de retener más información e incluso de cubrir la lectura de forma mucho más rápida, ya que estarás familiarizado con el material.

 

Consejo: organiza el material para estar centrado durante unos 30-40 minutos y después tomarte un descanso de 10-15 minutos. También es recomendable que no estudies más de dos horas seguidas.

 

 

La concentración es una habilidad necesaria a la que se presta muy poca atención hoy en día, y va pareja a la memoria.

Hay muchos factores que influyen en ella (ruido, entorno, luminosidad, fatiga…) y, aunque no puedas controlarlos todos, sí puedes ‘entrenar’ y ayudar a tu mente a alcanzar un estado de concentración óptimo siguiendo las claves Organizar, Preparar y Continuar.

Además, combinadas forman un ejercicio estupendo para aprender a prestarle atención plena a la tarea que tienes delante, desconectando de todo lo demás.

Seguro que tú también te distraes con las redes sociales, la tele, las preocupaciones, el móvil y otros. Es normal y las primeras veces cuesta resistir la tentación de revisar tu bandeja de correo, pero cuanto más se practica más mejora tu capacidad de concentración, incrementando a la vez tu velocidad de lectura y comprensión.

Prueba estas claves durante los siguientes días y comprueba la diferencia con nuestro Test de Velocidad y Comprensión, con el que podrás descubrir qué tan buen lector eres y tu nivel de comprensión lectora.

 

¿Qué otros trucos usas para mejorar tu concentración? ¡Cuéntamelo en los comentarios!