5 maneras de minimizar tu voz interior (para disparar tu velocidad de lectura)

15-06-2015
5 maneras de minimizar tu voz interior (para disparar tu velocidad de lectura)

A diario me preguntan en qué consiste la lectura rápida y de qué depende avanzar o quedarse atascado.

Con ayuda de mi trabajo he comprobado que los hábitos son como piedras en el camino para casi todo y esto también se puede aplicar en el proceso de lectura.

La voz interior (también conocida como subvocalización) es un hábito muy común entre los lectores.

Se trata de las palabras que dices en tu mente durante la lectura y es una de las principales razones por las que la gente lee lentamente y tiene problemas para mejorar su velocidad de lectura.

Muchos programas de lectura rápida tienden a exagerar y, sin base alguna, afirman que la clave de lectura rápida es eliminar el hábito de la subvocalización.

Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Hoy te voy a hablar de cómo se puede minimizar la subvocalización en lugar de eliminarla. Minimizar la subvocalización te ayudará a aumentar tu velocidad de lectura, y también te ayudará a mejorar tu comprensión.

¿Oyes voces en tu cabeza?

Si estás oyendo voces en tu cabeza durante la lectura, no te alarmes.

No estás loco.

Así es como la mayoría de la gente aprendió a leer: a decir la palabra en silencio en su mente.

Cuando se te enseñó inicialmente a leer, te dijeron que leyeras en voz alta. Una vez que tuviste bastante fluidez, tu profesor, probablemente, te dijo que empezaras a decir las palabras en tu mente. Así es como el hábito de subvocalización general se origina principalmente.

La mayoría de la gente sigue leyendo de esta manera el resto de su vida, pero si quieres empezar a leer más rápido, es necesario minimizar este hábito.

No es necesario decir cada palabra en tu mente para poder entender lo que estás leyendo.

Cierto es que cuando eras más joven, era absolutamente necesario decir todas y cada una de las palabras, pero ahora se puede extraer el significado de las palabras con sólo verlas. No es necesario pronunciarlas, en voz alta o en tu mente, para conseguir esa misma comprensión.

stopHe aquí un ejemplo de lo que quiero decir: cuando estás conduciendo y ves una señal de stop, ¿vocalizas la palabra “STOP” en tu cabeza?

Es posible que hayas hecho eso hasta ahora durante la lectura, pero cuando se ve una señal de stop mientras se conduce, es poco probable que se diga la palabra.

Lo ves y reconoces, automáticamente,  que es una señal de parar.

Si eres como la mayoría de los lectores, probablemente subvocalizas todas o la mayoría de las palabras en tu mente.

Pero no siempre se vocaliza todo lo que se lee.

He aquí otro ejemplo de esto: si estuvieras leyendo y encontraras el año “1977”, tú probablemente no vocalizarías en tu cabeza “Mil novecientos setenta y siete.”

Es más probable que comprendas el año con sólo ver el número. O si ves el número “3472382977”, es probable que no vocalices las palabras “tres mil millones cuatrocientos setenta y dos millones trescientos ochenta y dos mil novecientos setenta y siete.” Es innecesario, para un número así, lo ves y ya sabes que es una cifra enorme.

La comprensión viene rápidamente, aunque no subvocalizas. Si lo hicieras, estarías mirando a ese número demasiado tiempo sin avanzar en la lectura de esa frase.

Y como último ejemplo, al leer la palabra “Barcelona”, ¿tú piensas en ello como una palabra? Si tú eres como la mayoría de la gente, tú equipararás esta palabra a una ciudad. BCN significaría lo mismo, ¿no?

ideas

No se trata de palabras, se trata de Ideas

La lectura no se trata de palabras, sino más bien de extraer ideas, absorbiendo información y obteniendo detalles.

Las palabras por sí mismas no significan mucho a menos que estén rodeadas de otras palabras.

Muchas de las palabras que vemos están simplemente allí con fines gramaticales (el, un, una). Ellos no te proporcionan el mismo tipo de significado que palabras como “universidad”.

Tenemos que minimizar la subvocalización con el fin de aumentar nuestra velocidad de lectura.

¿Por qué tenemos que lograrlo?

Sencillamente, porque la subvocalización limita lo rápido que realmente podemos leer. Piensa en esto: si tú estás diciendo cada palabra en tu mente… ¿no significa que sólo puedes leer tan rápido como puedes hablar? Si estás diciendo cada palabra en tu mente, tu límite va a ser tu velocidad de habla.

Velocidad de lectura = velocidad de habla para la mayoría de la gente

El promedio de la velocidad de lectura es de alrededor de 150 a 250 palabras por minuto (ppm). Y la velocidad media de conversación es exactamente la misma (Haz nuestro test para ver cuál es tu velocidad).

La mayoría de la gente que dice palabras en su mente durante la lectura (subvocalización), tiende a leer al mismo ritmo que hablan.

Tú puedes probar esto por ti mismo: haz nuestro test de lectura o trata de leer por un minuto normalmente y, a continuación, trata de leer en voz alta por un minuto. Pruébalo y verás que tu velocidad de lectura y la velocidad de habla serán similares (con una variación de 50 palabras por minuto más o menos).

¿Por qué la mayoría de la gente lee entre 150 y 250 palabras por minuto y no por encima de 300 o 400 palabras por minuto?

Eso es debido a que es difícil hablar tan rápido. A menos que seas político o locutor de anuncios comerciales, es difícil hablar más de 300 palabras por minuto. Por tanto, la subvocalización debe minimizarse, ya que no deseas seguir leyendo a la velocidad que hablas.

Cambiar el hábito de subvocalización es más fácil decirlo que hacerlo, cierto. En lugar de eliminar este hábito, debemos minimizarlo.

Por ejemplo, digamos que estás leyendo un texto que dice: “El niño saltó la valla.” Para minimizar la subvocalización, sólo deberías decir en tu cabeza, “niño saltó valla,” tres palabras en lugar de cinco palabras en la frase. Algunas personas piensan que esto significa saltarse palabras, pero en realidad no están saltándolas. Sus ojos siguen viendo todas las otras palabras y to cerebro los comprende. Tú estás simplemente diciendo algunas de las palabras. Esta es la forma de minimizar la subvocalización.

Ten en cuenta que hay un montón de palabras en frases y párrafos que no son esenciales para el significado de ese párrafo.

Estamos leyendo para captar ideas, no palabras.

Cómo la subvocalización a veces puede ser útil

No estoy diciendo que nunca debemos decir palabras en la mente. La subvocalización a veces puede ser útil. Por ejemplo, cuando estás leyendo un material que tiene terminología técnica o nuevo vocabulario. En situaciones como ésas, diciendo las palabras en tu cabeza, o incluso en voz alta, puede llegar a ser una forma útil de mejorar y ampliar nuestro vocabulario.

Hay otra manera en que la subvocalización puede ser útil: si tienes que memorizar algo palabra por palabra, subvocalizar las palabras o decir las palabras en voz alta podría resultar útil. ¿Cómo crees que los actores y actrices recuerdan sus diálogos? La lectura en voz alta puede ayudar a memorizar algo, palabra por palabra, pero cuando normalmente lees, muy rara vez necesitas saber las cosas palabra por palabra.

La mayor parte del tiempo, estás leyendo para extraer información, ideas y detalles. Y pare esto no es necesario decir todas las palabras en tu mente.

Para aumentar tu velocidad de lectura, es necesario minimizar la subvocalización diciendo sólo unas pocas palabras por línea. Los sustantivos y verbos más importantes, los que dan significado al texto.

Si tú dices cada palabra, se te limita a la velocidad de tu conversación.

¿Cómo sabes si estás cambiando este hábito?

Si empiezas a leer más de 300 palabras por minuto, es probable que ya no estés diciendo cada palabra en tu cabeza pero si lees más de 400 palabras por minuto, estás definitivamente haciendo progresos y, probablemente, sólo diciendo algunas de las palabras en tu cabeza.

5 maneras de minimizar tu voz interior

1. Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees

Siempre hago hincapié en la importancia de utilizar la mano para guiar a tus ojos. Es un principio fundamental para todas las técnicas de lectura rápida, y es algo que te ayudará a minimizar la subvocalización. Guiar tus ojos con la mano también te ayudará a agrupar conjuntos de palabras durante la lectura, lo que ayuda a evitar otro hábito de lectura común: la fijación.

2. Distráete

Para minimizar la subvocalización, intenta distraerte a ti mismo para evitar decir las palabras en tu mente. ¿Cómo puedes distraerte a ti mismo? Aquí hay un par de maneras de hacerlo. Una forma es masticar una goma de mascar mientras lees. Si masticas chicle durante la lectura eso te distraerá a la hora de decir la mayor parte de las palabras en tu cabeza.

También puedes distraerte de decir las palabras ocupando esa voz en tu cabeza con otra voz. Trata de contar de uno a tres, mientras que estás leyendo el material (ejemplo: “uno, dos, tres” línea por línea). Mientras que estás haciendo esto, intenta fijar tus ojos en algún lugar al comienzo de la línea, en algún lugar en el medio de la línea, y en algún lugar al final de la línea.

Mientras que estás buscando en esos tres lugares, cuenta “uno, dos, tres.” De esta manera, también estarás fijando tres grupos de palabras, en lugar de todas y cada una de las palabras. Puedes contar “uno, dos, tres” en voz alta (tal vez susurrando) o en tu cabeza. De cualquier manera, te distraerás de decir las palabras reales que estás leyendo. Con un poco de práctica, encontrarás que es más fácil evitar decir todas las palabras en tu cabeza a medida que lees.

3. Escucha música mientras lees

Esto no sólo ayudará a minimizar la subvocalización, sino que escuchar música también puede ayudarte a concentrarte mejor. Sin embargo, ten en cuenta que no todos los tipos de música van a ayudarte a concentrarte. Debes evitar escuchar música con letras o cualquier melodía con un ritmo fuerte porque tiende a desarmar tu concentración.

También debes evitar escuchar las canciones que te recuerdan otras cosas (tu baile de graduación de la escuela secundaria, una escena de lucha de una película, o cualquier otra cosa que pueda distraerte más).

Escucha algo que sea instrumental. La música clásica por lo general funciona mejor. Eso te ayudará a mejorar tu concentración, y también te ayudará a minimizar la subvocalización.

4. Oblígate a leer más rápido de lo normal

Digamos que tú, normalmente lees 250 palabras por minuto. Trata de ir un poco más rápido (tal vez 300 ó 350 palabras por minuto). Si te obligas a ir un poco más rápido de lo que normalmente lees, no tendrás más remedio que reducir al mínimo la cantidad de palabras que dices en tu cabeza. Además de subvocalizar menos, también mejoras el enfoque, porque tienes que prestar más atención cuando lees un poco más rápido. Cuanto más practiques obligándote a ti mismo a ir más rápido, más rápido lo conseguirás.

El próximo paso

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Aprendes a utilizar esta voz interna para analizar, sintetizar y evaluar la información activamente durante la lectura. Esto no sólo permite leer más rápido, sino de manera más eficaz.

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A Felipe Bernal se le conoce por haber desarrollado el curso Lectura Ágil con el software de entrenamiento Ágilector, un sistema simple y efectivo que permite a las personas mejorar su velocidad de lectura sin perder comprensión de lo que están leyendo.

Hoy en día el conocimiento es poder y Felipe está convencido que la habilidad de leer y comprender rápidamente es la ventaja competitiva que nos permite prosperar en este mundo de la información.

Su misión es enseñar lectura y comprensión rápida a 1.000.000 de personas en los próximos 10 años.

Felipe ha sido entrevistado en varios medios incluyendo Radio Nacional de España y Radio Caracol en Colombia y su curso forma parte del directorio de Sistemas no Propietarios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en España.