Un mito muy común que hay extendido es que uno debe leer todo lo que pone en un texto y en el orden establecido. Esto es bastante discutible excepto, por supuesto, en los libros de ficción en los que la trama sigue una secuencia lineal o seguida.

Sin embargo, con textos más informales, especialmente informativos tipo blogs, libros de texto, documentos de trabajo, etc., puedes liberarte de la carga de leer absolutamente todo y de forma estrictamente secuencial.

Para comenzar esta estrategia, primero debes pensar cuánto planeas leer y cuánta información deseas extraer. Si es un artículo que estás mirando por curiosidad, quizá sólo quieras dedicarle unos minutos mientras que estás enfrente de un texto relevante para tu próximo examen, lo más probable es que quieras extraer cuanta más información posible.

 

¿Cuál es tu nivel de lectura?

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Después de seleccionar el tiempo de concentración que vas a estar con el texto (yo recomiendo para estos casos la técnica del pomodoro), empieza por leer alguna introducción al material. Los libros suelen tener partes introductorias y en los artículos de periódico a veces con el encabezado y las primeras líneas queda bastante claro.

No tiene por qué ser algo muy denso o específico. El objetivo es captar las ideas generales para comenzar a crear un mapa mental.

Después de esto, y aunque te sorprenda, te recomiendo que saltes a la conclusión. Esto es una buena idea porque en las conclusiones los autores suelen añadir los puntos principales que han tratado, además de algunas notas específicas.

Si es algo largo o que requiera que lo memorices, siempre puedes coger un papel y tomar algunos apuntes breves.
Sólo con esto ya deberías tener una idea general sobre cómo empieza el texto o tema, y lo que vas a encontrar durante la lectura. Es como tener una vista de pájaro sobre el terreno previo que vas a recorrer. No conoces todos los detalles, pero te haces una buena idea de las características más notables.

Con esto en mente, una vez empieces a navegar a través de la información tu cerebro será capaz de coger los detalles más relevantes, completando la imagen que ya ha empezado a formarse en tu cabeza.

Esto es especialmente útil ante material denso y con muchos datos que debes leer, pero también te ayuda a ahorrar mucho tiempo con, por ejemplo, artículos que tienen mucha ‘paja’ o textos cuya relevancia no es tanta después de un primer vistazo.

El siguiente paso sería identificar los puntos principales. A veces, sobre todo en artículos de internet, cada sección está bien definida con su encabezado. Esto ayuda a segmentar el material, haciendo más fácil que puedas navegar a través de este.

Si dieses con un texto que no está dividido, siempre puedes leer las primeras líneas de cada párrafo para estructurarlo de mejor manera en el mapa mental que vas creando.

Con estos tres sencillos pasos te aseguro que tendrás información de sobra para resumir y comprender de forma general y elocuente el texto, y ya decidir qué es lo que más te interesa o dónde deberías profundizar.

Leer rápido lleva práctica, como muchas otras habilidades, pero también puede resultar muy aburrido leer material ‘de relleno’.

Por eso es bueno economizar y aprender nuevas técnicas con las que desgranar la información útil
Repito mucho que saber el propósito de tu lectura es fundamental, no sólo para ahorrar tiempo sino para mejorar tu comprensión (la cual se ve incrementada al tener un objetivo bien definido).

Conocer este tipo de ‘trucos’ lo hace todavía más sencillo.

Además, si quieres practicar tu velocidad al mismo tiempo, aquí te dejo un sencillo ejercicio que puedes realizar durante cualquier lectura, aunque lo recomiendo especialmente para memorizar o asentar conocimientos.

  1. Escoge un material con el que estés algo familiarizado (el periódico diario, un blog que sigues, el libro que estás leyendo actualmente…)
  2. Lee durante 10 minutos a un ritmo normal, ni muy rápido ni muy lento. La clave aquí es obtener una buena comprensión.
  3. Toma algunas notas breves después de haber leído durante 10 minutos.
  4. Vuelve al comienzo del material y trata de acortar el tiempo de lectura a 6 minutos. El objetivo es percibir la palabras más rápido, y no te preocupes si al principio parece que vas demasiado rápido. Te aseguro que tu cerebro está recopilando más información de la que imaginas.
  5. Repite el paso 4 pero reduciendo a 5 minutos o menos.
  6. Ahora coge nuevo material (puedes continuar donde lo dejaste la vez anterior) y lee durante 6-7 minutos sin interrupción a un ritmo que te permita una buena comprensión.

Si lo has hecho bien, habrás sido capaz de leer en menos tiempo la misma cantidad de material que durante los primeros 10 minutos.

Obviamente al principio ‘pierdes’ algo de tiempo, pero tras una semana practicando tu velocidad de comprensión y lectura habrán mejorado notablemente, devolviéndote todos esos minutos que has invertido previamente. ¿Cuánto más podrías ahorrar a partir de ahora?

¿Y si puedes descubrir otros mini-trucos para mejorar tu lectura sin casi apenas esfuerzo? Es lo que intentamos desde Lectura Ágil, hacértelo lo más fácil posible para que puedas notar esas mejoras cuanto antes. Por eso hemos recogido los 21 errores más comunes en cualquier lector no entrenado. Son, en realidad, cosas muy sencillas de las que no somos conscientes y que, en cuanto nos las dicen, podemos corregir.

Con esta pequeña guía gratuita leerás de forma mucho más efectiva que la mayoría de los lectores del mundo.

¿Eres de los que leen introducción y conclusión antes de empezar un texto? Cuéntamelo en los comentario para hablar un poco más sobre el tema. Me encantaría saber si tú ya conocías este truco.

 

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