¿A ti también te pasa que a veces, aunque te guste mucho leer, te cuesta mantener la concentración?

Es un problema más que común cuando te toca leer un texto tedioso, demasiado técnico o que sencillamente no te interesa. Pero en algunas ocasiones ocurre incluso cuando estás con un libro maravilloso.

Las razones pueden ser muy variadas, pero no me voy a detener en ellas. Quiero proponerte una solución.

¿Has oído hablar de la Lectura Activa?

Como su propio nombre indica, se trata de leer activamente. No sólo de sentarte con el libro, acomodarte y pasear la mirada por las líneas.

Hay que ser parte de ello, una parte activa que se lo toma en serio.

 

Paso 1 – Usa tu mano

Lo primero que te recomiendo es usar la mano mientras lees. Que ejerza de guía durante la lectura.

Esto tiene múltiples beneficios, desde marcar el ritmo de la lectura hasta ayudarte con las fijaciones. Pero además, al tener un punto fijo que seguir (la punta de tu dedo) evitas que los ojos se distraigan o se pierdan en otras cosas con facilidad.

 

¿Cuál es tu nivel de lectura?

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Con este sencillo gesto estás tomando control sobre la lectura, siendo más activo y evitando a la vez la inconsciente tara de releer el texto cuando no has comprendido del todo. Esto hace que tu mente trabaje más a fondo y se esfuerce por captar el significado, aunque no lo parezca.

 

Paso 2 – Haz descansos

La segunda fase consiste en trabajar la concentración con periodos de atención y descanso salteados.

Esto es, si tienes que leer una gran cantidad, tómate pequeños descansos de un minuto cada 15 o 20. De esta forma, estás entrenando tu cerebro para relajarse y volver sobre la tarea con plena atención.

Es igual que hacer ejercicio físico, trabajando con periodos de descanso y periodos de alta intensidad. Ayuda a fortalecerte y, además, también crea una rutina de repetición que refuerza tu memoria a la hora de retener información sobre lo que lees.

Sí, leer refuerza tu memoria y lo puedes leer aquí si te interesa.

Y por último, estos descansos planeados te ayudarán a evitar la fatiga y la pérdida de concentración.

 

Paso 3 – Reserva tu espacio

Crea tiempo para tu lectura.

¿Quieres ser activo de verdad? Entonces debes tomarte el tiempo necesario para ello.

Durante este periodo, esfuérzate por crear el ambiente adecuado, lejos de ruidos y en un lugar donde te sientas calmado y relajado, y también listo para trabajar. Por supuesto, desconecta tu teléfono o ponlo en silencio para que ni correos ni llamadas ni redes sociales te interrumpan.

Si hace falta, avisa a tus compañeros o a tu familia de que vas a estar leyendo y no quieres que te interrumpan. De este modo te aseguras de que se respeta tu tiempo y también tus esfuerzos.

Como ves, la Lectura Activa es sencilla y muy fácil de aplicar, y los resultados son excelentes. La concentración se dispara porque estás trabajando con todas tus herramientas disponibles y dándole a tu cerebro las condiciones adecuadas para concentrarse.

 

La Lectura Activa es sólo una manera más de potenciar tu concentración y mejorar tu forma de leer. Hay muchos otros trucos y ejercicios que te pueden ayudar a ser un lector más ágil, trabajando además también el área de la memoria y la comprensión. Los puedes encontrar gratis en la Guía Definitiva de Lectura Rápida, donde están listados y explicados a la perfección para que empieces cuanto antes a leer mejor.

 

¿Qué te parece la Lectura Activa? ¿Conocías ya esta técnica? Cuéntamelo en los comentarios.

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