Muchas personas no tienen clara una vocación que les ayude a decidir qué quieren estudiar, y cuando llega el momento de escoger una carrera, se convierte en una de las decisiones más difíciles de su vida.

No es para menos, estudiar una carrera universitaria es una de las fases más importantes en la vida. Y para muchos se complica la cosa: no saben qué les gusta, son un mar de dudas o les supera el miedo a tomar una mala decisión. Dar el paso hacia adelante resulta imposible, no son capaces de decidir qué estudiar y termina por decidir la nota o la recomendación de personas externas.

Si este es tu caso y no tienes claro a qué quieres dedicar profesionalmente tu vida, hemos preparado la siguiente serie de consejos para ayudarte a tomar la mejor decisión cuando tengas que elegir qué es lo que quieres estudiar.

¿Cómo saber qué estudiar?

Elegir una carrera es un punto de inflexión de gran importancia para tu futuro, y como tal debes considerar con detenimiento las ventajas y desventajas de todas y cada una de las opciones que tienes a tu alcance.

Antes de nada, no defendemos la idea de que tener que estudiar una carrera universitaria sea una opción ineludible. De hecho, hoy en día más que nunca, es perfectamente adaptable al sistema, cualquier tipo de decisión que tenga que ver con el aprendizaje enfocado, conocer culturas viajando u optar por cambiar de país para aprender un idioma mientras trabajas en cualquier puesto alternativo. Hay literalmente cientos de opciones para empezar una carrera de conocimiento válido ahí fuera. Y que además, te abrirá muchísimo las miras.

Dicho esto, debes tomar una decisión con calma, y ante eso te recomendamos que tengas en cuenta los siguientes consejos.

 

1. ¿En qué eres hábil?

El primer paso es reconocer cómo eres y en qué eres bueno. Tienes que ser honesto y consecuente contigo mismo, no deberías enfocarte a una carrera de ciencias cuando lo tuyo son las letras. No deberías pensar en una  carrera de carácter social cuando eres una persona introvertida o no te gusta en demasía relacionarte. Es básico, tienes que conocerte a ti mismo.

En este aspecto puedes echar mano de herramientas como los test, que te pueden orientar en tu búsqueda. Estos instrumentos no te van a dar la respuesta a tus dudas, pero son un excelente punto de partida para conseguir una idea de cuáles son las áreas más apropiadas para ti.

Puedes utilizar diferentes tipos de test, como los test de orientación vocacional o el test psicológico, y así tener una mayor comprensión de tu personalidad. También podrás obtener algunas indicaciones que te ayuden a tomar el rumbo más adecuado entre las diferentes áreas de estudio a las que puedes acceder.

 

2. Tus intereses: qué quieres ser VS qué quieres estudiar

Una vez que ya tienes claro cuáles son tus aptitudes, debes centrarte en definir cuáles son tus intereses, tus inclinaciones naturales hacia determinadas áreas.

Lo ideal es que te dedicaras a aquello para lo que tienes aptitudes, y además que te guste y te motive. Esto casi te asegura que destacarás como uno de los mejores en ese campo.

Pero ten en cuenta que antes de pensar en qué carrera te gustaría estudiar, debes considerar qué es lo que te gustaría ser, es decir, en qué te gustaría trabajar. Si llegas a tener claro en qué tipo de trabajo quieres estar en el futuro, te resultará mucho más fácil focalizar tu camino académico para conseguir tus objetivos profesionales.

 

3. No esperes y ¡toma la iniciativa!

Cuando el problema es que no sabes qué estudiar, esperar a que las musas te inspiren no es la solución. Tienes que tomar la iniciativa, ser proactivo y abordar la etapa de información investigando las opciones que tienes para tomar la decisión más acertada.

Debes informarte con orientadores, visitar universidades, acudir a charlas y analizar los diferentes planes de estudio que te puedan interesar. Tienes que conocer las materias que se cursarán y las competencias que adquirirás con ese perfil académico. Ten en cuenta que cada centro educativo puede enfocar de diferente manera el plan de estudios.

Otra gran idea es hablar con estudiantes y profesionales de las carreras que te interesen. Quién mejor que los profesionales con unos cuantos años de experiencia para ofrecerte una visión real de las perspectivas que puedes tener. Podrán orientarte sobre las empresas a las que podrás acceder, las funciones que se puedes desempeñar y las expectativas realistas cuando termines de formarte.

Las redes sociales son una fantástica herramienta para todas estas tareas. Puedes entrar en contacto con universidades, estudiantes y profesionales para informarte sobre todo lo que necesites.

Toma varias opiniones, que contrasten entre ellas, para no dejarte favorecer solo por las personas que te caigan mejor. Lo que me lleva al siguiente punto.

 

4. Debe ser tu decisión

Está muy bien que tomes en cuenta la opinión de tu familia y de tus amigos, pero no puedes dejar que otros tomen la decisión por ti. Suele acabar siendo un gran problema cuando una persona transforma el criterio de los demás en una necesidad propia de satisfacer esos deseos o proyecciones.

No permitas que te presionen para hacer algo que tú no quieres hacer, no dejes que te comparen con otros, y decide por ti mismo qué es lo que quieres estudiar.

 

5. Ten en cuenta la oferta y la demanda

Puede ser muy bonito encontrar una carrera que te gusta y en la que eres bueno. Pero si no hay apenas salidas profesionales, o el mercado está saturado de profesionales, el futuro laboral se puede complicar hasta el punto de que nunca ejerzas la profesión para la que has estudiado.

Tener en cuenta las opciones de empleabilidad de la carrera que te interesa es tan importante como saber si tienes las aptitudes adecuadas para la misma.

Pero tampoco bases tu decisión solo en la salida profesional de la carrera. Ten en cuenta que estás decidiendo a qué vas a dedicar la próxima etapa o quizá toda tu vida, y aunque no te falte trabajo, si no te gusta lo que haces puede ser un auténtico problema.

Si la pretensión inicial es trabajar por cuenta ajena, rara vez desempeñarás el trabajo más afín a tu preparación académica.

Si quieres involucrar la perspectiva de dinero y poder de adquisición, no te cortes. Pero estúdialo bien:

  • ¿Es una profesión con una buena tendencia de mercado?
  • ¿Es tan estable como el ámbito de la sanidad, el magisterio o la abogacía?
  • ¿Es un servicio que puede mantenerse con expectativas de demanda creciente en los próximos 10 o 15 años?

Aunque…

 

6. El sueldo no lo es todo.

Menos recomendable aún es que bases tu abanico de opciones en el salario que quieras recibir. Lo primero, porque ninguna carrera te puede garantizar una gran remuneración. Y lo segundo, porque si tu principal motivación es el dinero, lo más probable es que te acabes equivocando al elegir la carrera que vas a estudiar.

De hecho, hay quién afirma que cuando estás dispuesto a realizar un trabajo, incluso sin recibir un sueldo, es porque has encontrado tu vocación, y no te equivocarás al elegir ese camino.

 

7. No elijas por elegir, tienes más opciones

Si ya llega el momento de tomar una decisión y sigues sin tenerlo claro, quizá sea mejor que aplaces tus estudios a tomar una mala decisión que luego te pese durante años. Plantéate otras opciones que te puedan ayudar a ampliar horizontes y tener nuevas perspectivas:

  • Puedes pensar en ir a vivir al extranjero una temporada y conocer otra cultura mientras aprendes un idioma.
  • Puedes ponerte a trabajar y adquirir experiencia real del mundo laboral.
  • Puedes  dedicarte a conocer mundo viajando por diferentes países…

 

Conclusión

Saber qué carrera elegir y a qué dedicar el resto de tu vida de forma fácil y pronta, es un lujo que encuentran pocos. La gran mayoría tiene serias dudas cuando se trata de decidir qué estudiar por el simple motivo de la falta de experiencia.

Lo mejor es tomárselo con calma, sin prisa, estudiando bien las opciones que tiene cada uno. Es preferible madurarlo bien que tomar una decisión equivocada.

Piensa que dedicar tu vida a hacer algo que te gusta tiene un valor incalculable, que levantarte cada día para hacer algo que odias puede ser la peor de las condenas y que llegar a saber a qué te quieres dedicar, de verdad, lo antes posible, es una parte importante de casi todas las personas que consiguen éxito y la paz interior.



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