Debido a la innumerable cantidad de información que obtenemos en esta era digital, cada día tenemos que tomar un gran número de decisiones.

Pero con cada decisión que tomamos gastamos energía mental, y los científicos han comprobado que la energía mental que tenemos cada día a nuestra disposición para tomar decisiones es limitada.

Una vez gastada esta energía comenzamos a tomar decisiones erróneas.

Imagínate tener cada mañana una botella llena de agua y con cada decisión que tomas se pierde algo de este agua. Una vez que el agua se haya gastado, ya no eres capaz de tomar buenas decisiones.

Por esto, es importante enfocarte en las decisiones importantes y tomarlas rápidamente.

La cantidad de energía que tenemos disponible cada día depende de varios factores.

Primero, la habilidad de tomar buenas decisiones es como un músculo. En cuánto más nos entrenamos tomando buenas decisiones rápidamente, más energía tendremos disponible en el futuro.

Una manera sencilla de entrenar la capacidad de tomar decisiones rápidamente, gastando un mínimo de energía mental, es elegir en la carta de un restaurante siempre en máximo 30 segundos. Alguna vez podrías terminar con un plato que te gusta un poco menos, pero entrenarás tu capacidad de tomar decisiones que te servirá para toda tu vida.

Por otro lado, la capacidad de tomar decisiones, depende de nuestro estado físico y emocional. Yo, por ejemplo tengo la regla de no tomar ninguna decisión importante cuando estoy cansado o no me encuentro bien. Además, no tomo decisiones importantes hasta 48 horas después de haberme enfadado o tenido alguna emoción fuerte.

Estos factores determinan la energía mental disponible para las decisiones. Ahora, para aprovechar esta energía al máximo para las decisiones importante, es necesario usar la idea del mínimo esfuerzo.

Queremos mantener las cosas simples. 

Para esto debemos tener una lista de reglas simples que siempre seguimos sin tener que decidir.

En el mundo de la cocina hay ciertas especias o hierbas que nunca fallan, esto nos da un margen de seguridad.

Por ejemplo al cocinar un pescado, se utiliza cierta especia, otra para la carne de cerdo. Lo importante aquí es tener las reglas del : “Si esto, entonces…”

Ya sea que en la cocina o en las inversiones, cometemos muchos errores, pero cuando tomemos una buena decisión, las cosas salen mucho mejor de lo esperado.

Es importante tomar las decisiones importantes primero y eliminar las que no son tan relevantes o dejarlos para después.

¿Pero, cómo hacer esto?

No es fácil, pero se puede empezar tomando media hora cada mañana para decidir lo que harás a lo largo del día. Decide qué cosas son importantes mientras tengas tus pilas cargadas. Hazte una lista de cosas por hacer el en día y después sigues esta lista sin pensártelo más (sin tomar más decisiones).

Esto no es para chicas, pero algunos tienen un set de ropa para vestir del mismo color durante una semana. Con esto, elegir no será tan difícil, será una elección automatizada. Lo cual te da puntos para otras decisiones en tu día.

Esto ayuda a no tomar una decisión en donde no debería de existir. No hay un mayor consumo de energía que tomar decisiones cuando no se deberían de tomar.

De acuerdo con varios estudios, la fatiga para tomar decisiones afecta más a la gente sensible, se enojan con mayor facilidad mientras toman decisiones básicas diarias. No importa si eres sumamente inteligente, tomar decisiones tiene un coste físico muy importante.

Mientras más decisiones tomas al día, más difícil se vuelve para el cerebro. El mismo empieza a crear atajos para depurar la carga, el primer atajo es actuar impulsivamente sin pensar en consecuencias. El segundo, se trata de no hacer nada.

No deberías pensar que tomar decisiones es siempre mejor que no tomarlas. Hay áreas en donde tomas decisiones es esencial. En las finanzas, por ejemplo. Pero hoy formas de automatizar estas decisiones con reglas claras para no vivir con el estrés de tener que tomar siempre nuevas decisiones y terminar vendiendo las inversiones con pérdidas cuando ya hayamos gastado nuestra energía mental.

Una forma más de evitar la fatiga de decisiones es controlar y minimizar las variables. Crea listas de cosas por hacer. Automatiza tus actividades de los primeros 30 minutos de tu día, para que puedas ahorrar tus decisiones para áreas que en realidad lo necesitan.

Este es uno de de los secretos del éxito.

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En los comentarios, cuéntame tu experiencia. ¿Has sufrido alguna vez fatiga de decisiones que te ha causado a actuar impulsivamente sin pensar en las consecuencias?