¿Es realmente la lectura rápida algo necesario?

Si nos forzamos a leer el material de forma más rápida, ¿no elimina eso el simple placer de leer?

A menudo me llegan comentarios y también correos con este tipo de preguntas, y creo que ha llegado el momento de responderlas y hablar un poco más de la necesidad de la lectura rápida.

Mi mayor público en Lectura Ágil sois estudiantes, profesionales que manejan una gran cantidad de información a diario y que están en la necesidad de leer mucho material.

Para ellos la respuesta es ‘sí’, sin duda.

Las técnicas de lectura rápida son algo necesario ya que lo que buscan es una forma de adquirir información y mantenerse al día sin perder el ritmo.

Pero también hay muchas personas, quizás incluso la gran mayoría, que leen por el gusto de leer y sentarse con un buen libro entre las manos. Yo incluído. Por eso…

¿Realmente ayudan estas técnicas a disfrutar más de la lectura por placer?

Hoy quiero hablaros a todos los que leéis por gusto o diversión para decir que SÍ, la lectura rápida también te puede ayudar a ti.

 

¿Cuál es tu nivel de lectura?

¿Eres un lector lento, promedio o rápido? Haz ahora nuestro test de lectura y comprensión para saberlo.

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¿Cómo se puede disfrutar más de un libro siendo un lector ágil?

Cuando uno piensa en relajarse, en sentarse en su sofá favorito con un libro entretenido al final del día, lo último que apetece es ponerte a practicar técnicas como el marcador o controlar la subvocalización.

Suena a trabajo en vez de tiempo de relax, ¿verdad? Hay que concentrarse, hacer algunos esfuerzos extra y tener en cuenta de forma meticulosa cómo estás leyendo.

Muchos argumentan que de esta forma, prestándole atención a todos estos detalles, no se puede disfrutar de una gran obra como el Quijote, la Biblia, o cualquier otro libro con el que relajarnos.

Aprender a ser un lector ágil, como cualquier otra habilidad, lleva tiempo y práctica.

Lo que la mayoría ignoran es que con entrenamiento, todo ese ‘esfuerzo’ pasa a ser un proceso natural e inconsciente que trae numerosos beneficios.

Déjame ponerte un ejemplo con el que seguro que te sentirás identificado.

Piensa en cuando aprendiste a conducir por primera vez. Al principio tenías que prestarle mucha atención a las señales, a qué pedal estabas pisando, y cambiar la radio mientras adelantabas otro coche era algo imposible.

Toda tu atención estaba puesta en una sola cosa: hacerlo lo mejor posible.

Ahora, meses e incluso años más tarde, puedes conducir mientras hablas con tu copiloto sin apenas pensar en ello porque la práctica te ha llevado a procesar todas esas cosas sin esfuerzo adicional.

Esta metáfora -hasta donde puedo extenderla- se ajusta muy bien a cómo un lector ágil adquiere técnicas que mejoran su forma de leer.

La lectura rápida tiene el mismo efecto sobre cualquier libro con el que te sientes entre las manos, ya sea Harry Potter, Orgullo y Prejuicio o la Ilíada. Al principio resulta un poco tedioso y requiere esfuerzo por tu parte, y después todas esas cosas que has aprendido juegan a tu favor convirtiéndote en un lector avanzado.

¿Por qué?

Una vez adquieres las técnicas y pasan a formar parte de tu hábito de lectura, estas no sólo te ayudan a cubrir más material en menos tiempo -que es el principal beneficio en el que se centra la mayoría-.

Hay más cosas.

También afina tu comprensión lectora, permitiéndote retener mejor la información y con más facilidad. Mejora tu capacidad de concentración, reduciendo el cansancio, y potencia tu imaginación.

Si le preguntas a cualquier lector ávido que haya aprendido sobre lectura rápida, te dirá que logra visualizar las historias de forma mucho más vívida en su mente. La historia se mueve de forma más fluída, como una película, y eso también ayuda a mantener la atención en el texto.

No es que haga un esfuerzo adicional, sencillamente ha aprendido a aplicar técnicas más efectivas.

Déjame que te haga esta pregunta que leí no hace mucho. Si tienes la posibilidad, ¿prefieres ver una película descargada de internet en una calidad mediocre o ir al cine a verla en una buena pantalla y con sonido de calidad?

Ese salto a la ‘alta definición’ entre una posibilidad y la otra se refiere a la eficiencia con la que lee un lector rápido es capaz de abordar un libro. Por eso creo firmemente que incluso si lees por el mero placer de leer, la lectura rápida te hace un mejor lector.

Lectura Ágil no son un puñado de ‘trucos’ para leer el material más deprisa y pasar a otra cosa. El objetivo no es que leas ‘más en menos tiempo’ y eliminar la diversión de la ecuación.

¡Leer y disfrutar de un buen libro es una experiencia increíble!

Por eso mi objetivo como profesor es el de mejorar la forma en la que lees para que sea lo más efectiva posible y para que puedas disfrutarlo más. Y realmente no necesitas poner un esfuerzo sobrehumano para lograrlo.

Hay pequeñas cosas que puedes trabajar día a día, durante tu tiempo libro y con un buen libro, para ir cultivando una mejor técnica de lectura que te permita sacarle todo el jugo a esos libros que están por venir. Por eso quiero que tengas La Guía Definitiva de Lectura Rápida, donde encontrarás paso a paso cómo adentrarte en estas técnicas y así poder disfrutar más de tus lecturas.

Y tú, ¿ya practicas la lectura rápida en tu tiempo de relax? Cuéntame cómo te va en los comentarios: