¿Cuál es la técnica más fácil de aplicar para mejorar de forma casi automática?

Como ya sabrás, las dos herramientas más útiles que contamos a la hora de leer y practicar la lectura ágil son nuestros ojos y nuestras manos (las cuales también pueden estar sosteniendo una guía).

Aunque ya hemos insistido muchas veces en la importancia de las fijaciones y el uso de la guía, creo que no me he parado lo suficiente a explicar por qué usar las manos es tan útil y necesario, y en el fondo tiene que ver con el primer órgano: nuestros ojos.

Para empezar, debes saber que hay dos tipos básicos de movimiento ocular: sacádico y de seguimiento.

 

¿Cuál es tu nivel de lectura?

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Movimiento Sacádico

Los movimientos sacádicos son movimientos rápidos que realiza el ojo humano para captar una escena en su totalidad.

Mientras que la mayor parte de la retina está recubierta con células fotosensibles especialmente buenas en la detección de movimiento, sólo la parte central de la retina, la fóvea, tiene una alta concentración de conos. Estos son los que perciben el color y por ende la visión en alta resolución.

Por esta razón, los ojos se mueven construyendo un mapa visual de lo que tienes enfrente con movimientos tan ínfimos que casi eres incapaz de percibir.

Haz este simple ejercicio: coge un lápiz o boli y sostenlo frente a ti. Ahora traza un recorrido lento de derecha a izquierda, deteniendo el objeto uno o dos segundos en diferentes puntos.

Si lo haces despacio, notarás como tus ojos se ‘ajustan’ en cada parada. Repítelo un par de veces para tratar de percibir este pequeño ajuste.

Ahí tienes lo que conoces como fijación.

 

Movimiento de Seguimiento

Ahora repite el mismo movimiento pero sin hacer paradas. Mueve lentamente el lápiz o boli frente a ti de derecha a izquierda en una línea suave y contínua.

Si te das cuenta,esta vez tus ojos han mantenido una fijación suave y prolongada sin perder de vista en objeto en ningún momento y sin hacer múltiples fijaciones para captar la imagen.

Este es el movimiento de seguimiento.

Los movimientos sacádicos son súbitos y cambiantes, variando la posición del ojo aunque sea de forma inconsciente mientras que los movimientos de seguimiento son continuos y se producen con una mayor suavidad.

 

¿Qué es mejor para la lectura?

Piensa que mientras que con el movimiento de seguimiento mantienes una sola fijación que se extiende a lo largo del texto, con los movimientos sacádicos tus ojos están ajustándose en todo momento. Esto último es lo que suele ocurrir cuando lees.

No es muy difícil adivinar que un movimiento continuo economiza los esfuerzos que realizamos al leer, no sólo evitando la fatiga sino impulsando tu velocidad de lectura. Aunque hay que tener en cuenta que una persona con buena técnica cuyo campo de visión está muy bien entrenado, puede cubrir más ‘espacio’ con tan sólo dos fijaciones por renglón.

Sin embargo, el ojo humano se ve naturalmente atraído por el movimiento, por lo que manteniendo la atención sobre la punta del dedo (o guía, con lo que te sientas más cómodo), justo por debajo de la línea de lectura, serás capaz de seguir el texto de forma más efectiva.

No quiere decir que la técnica de múltiples fijaciones sea mala, en absoluto. Pero requiere un nivel de práctica mucho mayor que para alguien que está aprendiendo y quiere resultados inmediatos no es factible.

Recuerda, lo más importante al practicar los movimientos de seguimiento es continuar una trayectoria suave y sin paradas, y mantener la atención justo encima del dedo o guía, dejando que el movimiento guíe tus ojos por el texto.

Este simple ejercicio hará que en cuestión de segundos puedas aumentar la velocidad, aunque te recuerdo que también tienes que trabajar a la par la comprensión. ¡No sirve de nada leer muy rápido si al final del renglón te has olvidado de lo que acabas de leer!

Por ello, complementar estos ejercicios con nuestra Guía Definitiva de Lectura Rápida te dará todas las claves necesarias para practicar y mejorar al instante.

 

Ejercicio práctico:

¿Quieres probar la diferencia?

Empieza por coger un libro. Cronometra un minuto y lee sin el uso de guía alguna siguiendo tu ritmo natural.

Cuando acabe el minuto, cuenta los renglones y haz una estimación de las palabras.

Después cronometra otro minuto, esta vez usando guía (ya sea tu dedo o un objeto que te permita seguir la lectura de forma cómoda). Intenta mantener un ritmo constante y fluido, sin interrupciones o pausas bruscas.

Al terminar, haz el recuento de palabras. ¿Qué tal te ha ido?

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Quizás el cambio no sea enorme si es la primera vez que usas guía, pero seguro que tu velocidad ya ha mejorado. Y podrá mejorar mucho más en cuanto tus ojos se acostumbren a realizar movimientos de seguimiento en vez de sacádicos durante la lectura.

Además, hay muchos otros errores ‘de principiante’ que solemos cometer y que la mayoría de las personas desconocen. Uno es este, pero aquí te explico otros 20 más con su sencilla solución para que empieces a optimizar tu ritmo de lectura sin demora.

¿Qué te ha parecido? Cuéntame en los comentarios si ya has aplicado esta técnica y cómo te ha ido.

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