Las mejores universidades de habla inglesa como Oxford, Harvard, Princeton o Stanford enseñan las técnicas de lectura rápida desde hace décadas.

Hoy en día nuestro acceso a cada vez mayor información ha obligado a las universidades, donde se educan las élites de nuestro mundo, a prestar una mayor atención a los métodos con los cuales se administra la información a nuestro cerebro. Es decir cómo se aprende.

En ellas está a la orden del día implantar nuevos métodos de lectura, mediante técnicas de lectura veloz.

Oxford, Harvard, Princeton o Stanford enseñan a sus alumnos cómo desarrollar sus habilidades en este mundo de exceso de información, y los preparan para el siglo de la información que se está convirtiendo en siglo XXI.

Sin embargo nuestra educación está muy anticuada en este aspecto. Seguimos realizando el proceso de lectura del mismo modo que se hacía en el siglo XIX.

Leemos consecutivamente las palabras, algunos incluso de sílaba en sílaba. Seguimos murmurando o subvocalizando al leer. No establecemos pautas de estrategia para afrontar las lecturas. No preparamos nuestro cerebro para la dosis de información que le estamos suministrando. Cometemos muchos errores básicos a la hora de leer.

Todo lo que ha avanzado y cambiado nuestro mundo, y nuestros métodos de enseñanza siguen anclados en el pasado.