Ahora que la vuelta a los estudios y al trabajo está a la vuelta de la esquina, quiero compartir contigo mis mejores consejos para aprender y memorizar mejor.

Esto te vale para ti si eres estudiante, pero también para compartirlo con tus hijos e incluso aplicarlo a la hora de trabajar. Muchos de estos tips tienen que ver con la productividad y la concentración, y eso es algo que nos suele fallar a todos.

Para ayudarte, los he dividido en “antes” de ponerte a estudiar o trabajar, y en “durante”.

¡Vamos a ello!

 

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1 – Crea un buen entorno

Crear un entorno de trabajo o de lectura correcto es indispensable para que podamos desarrollar el 100% de nuestro potencial.

¿Cómo se crea un entorno de trabajo correcto?

Lo primero y más importante es que tienes que estar cómodo… ¡pero no demasiado! A todos nos gusta sentarnos en el sofá con una buena manta y los pies apoyados sobre la mesa, pero quizás no sea esa la forma más lógica si queremos mantenernos despiertos. Contar con una silla cómoda y una buena iluminación, será suficiente para empezar.

Muy importante, ten tu espacio organizado. Una mesa despejada es signo de una mente tranquila.

 

2 – Nada de distracciones

El entorno de trabajo que hayas creado tiene que estar libre de distracciones. Para ello, ten en cuenta dos aspectos. El primero es que tu espacio tiene que ser tranquilo y silencioso.

Aléjate de habitaciones que reciban demasiado ruido del exterior o aléjate del cuarto de los niños o de la cocina si vives en familia.

El segundo aspecto a tener en cuenta es casi más difícil de cumplir que el primero: No seas tú quien lleve las distracciones a tu lugar de trabajo. Es el momento de dejar el teléfono en otra habitación y de apagar el ordenador. La mayoría de los smartphones tienen una forma de restringir las llamas y las notificaciones para que no te molesten. En el ordenador, siempre puedes desconectar el acceso a internet o incluso volver a la era analógica usando papel y boli.

 

3 – Planifica

Si quieres ver una mejora profesional o académica, ¡planifica! Deja por escrito un plan de trabajo o estudios, márcate unos objetivos, ¡y cúmplelos!

Es importante planificar tanto a largo como a corto plazo.

Elige qué días de la semana y a qué horas vas a dedicarte a esas tareas que has de llevar a cabo. Cuando te sientes, dedica entre 15 y 20 minutos a planificar lo que harás ese día: los contenidos, por un lado, y los periodos de descanso, por el otro. Este ejercicio también es muy bueno hacerlo por la mañana, dejando una marca visual sobre cómo quieres que vaya tu día.

Si no conoces todavía la técnica del Pomodoro, estoy seguro de que te va a servir de mucha ayuda.

 

4 – Ejercita tu memoria de forma regular

Hay muchísimos ejercicios para mejorar la memoria y, de forma simultánea, potenciar tu concentración. Hoy contamos con aplicaciones muy buenas como Luminosity, que propone juegos de rapidez mental.

En esta página he publicado varios artículos bajo la categoría de Memoria, pero si me permites una recomendación, te propongo mejorar tu memoria en 10 minutos con una serie de ejercicios que no son tan sencillos como parecen.

¿Te atreves?

 

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Ahora vamos a pasar a qué hacer mientras estás estudiando.

5 – Escucha música tranquila

La música puede ser una herramienta perfecta que ayude a relajarnos y a desconectar de los pensamientos que nos rondan constantemente en la cabeza y que impiden que nos podamos concentrar al 100%.

¿Quiere decir esto que tenemos que poner nuestro disco favorito sonando bien alto hasta que los vecinos llamen a la policía?

¡Por supuesto que no! Basta con poner algo de música clásica o jazz a un nivel lo suficientemente bajo como para no desconcentrarse.

Si no estás seguro de qué música escuchar, puedes leer este artículo donde hablamos de la música binaural, un tipo de música que, según estudios científicos, ayuda a mejorar la concentración. Además, te recomiendo una lista de reproducción de Spotify llamada Deep Focus.

6 – Empieza por lo importante

La gran mayoría de las personas es más productiva cuando empieza a estudiar, y empieza a perder concentración con el paso de las horas. Por este motivo es importante dar prioridad a determinadas tareas.

Si no sabes por dónde empezar, hazlo por: lo más importante, lo más grande, o lo que menos te gusta.

 

7 – Haz mapas conceptuales

Los mapas conceptuales son los complementos perfectos a la toma de notas. Se crean utilizando todos los recursos que creamos convenientes (flechas, cuadros, colores o dibujos) y son muy personales, ya que se trata de una representación gráfica de nuestras ideas relacionadas entre sí. En este artículo te presento 3 pasos para implementar los mapas mentales a la lectura.

8 – Resume

Resumir es un ejercicio muy beneficioso porque nos ayuda a sintetizar lo leído y a extraer los puntos más importantes de un texto.

Si cuando detenemos la lectura tratamos de repetir, en voz alta o por escrito, los puntos más importantes de lo que acabamos de leer, habremos reducido la cantidad de información que queremos recordar y habremos dado el primer paso para retenerla en la memoria durante más tiempo.

9 – Resalta lo importante del texto

Utilizar distintos colores y subrayadores para resaltar la información más importante del texto es muy útil, pero no de la forma que cree la mayoría de los estudiantes.

Esta técnica está más enfocada a indicar dónde aparece la información importante de un texto para que podamos volver a ella cuando la necesitemos, y no tanto a memorizarla.

Por lo tanto, cuando utilices tus subrayadores o tus marcadores de páginas no resaltes todo lo que quieras aprender; limítate a indicar dónde está la información que creas que vas a necesitar releer o consultar en un futuro.

 

10 – Activa el cerebro: Lee rápido

El consejo más grande que te puedo dar tiene que ver con la lectura rápida, porque sabemos que leer rápido ayuda a mantener despierto el cerebro y a retener más información por más tiempo.

He diseñado un método de lectura rápida que invito a probar a todo aquel que no lo conozca todavía.

Puedes empezar haciendo un test con el que sabrás cuál es tu velocidad de lectura y si tienes posibilidades de mejorarla, aumentando la comprensión y minimizando el tiempo invertido.

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