7 maneras de mejorar tu velocidad de lectura

10-12-2015
7 maneras de mejorar tu velocidad de lectura

Quiero leer más rápido. ¿Quién no se lo ha propuesto alguna vez? ¿Quién no ha creído nunca que, leyendo a una velocidad mayor, se ahorraría un tiempo valiosísimo que se podría dedicar a otras tareas? El objetivo está claro: leer más en menos tiempo. Lo que quizás no esté tan claro puede ser qué pasos son necesarios para conseguirlo. Si crees que el camino para conseguir leer más rápido está demasiado oscuro, y no sabes por dónde empezar, fíjate en lo siguiente: no se trata de poner en práctica una sola estrategia para alcanzar el objetivo, sino varias. La suma de muchos esfuerzos individuales tendrá como resultado el ser un lector eficiente. Fíjate en estas 7 maneras de mejorar tu velocidad de lectura y no esperes más para ponerlas en práctica.

1) Controla tu voz interior

¿Sabes ya lo que es la voz interior? La voz interior, fenómeno también conocido como subvocalización, es el hábito de escuchar las palabras que estamos leyendo. Si esto te pasa, tranquilo: no estás sólo. Escuchar lo que se lee es muy común entre los lectores, y no es más que una costumbre heredada por la forma fonética en la que se enseña a leer a los niños.

Tal y como explicamos en el artículo 5 maneras de minimizar tu voz interior, eliminarla es muy difícil, pero controlarla y utilizarla a nuestro favor podría resultar un poco más fácil. Recuerda que nunca se intenta eliminarla por completo. Si conseguimos controlarla, podremos utilizarla para organizar ideas o recordar otras partes del texto relacionadas con la lectura sin dejar en ningún momento de leer.

Si quieres empezar hoy a controlar tu voz interior, puedes hacer el ejercicio propuesto en el vídeo que encontrarás en este enlace. ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

2) Amplía tu campo de visión y reduce las fijaciones

Para entender lo que son las fijaciones y el campo visual y de qué manera influyen estos dos conceptos en nuestra forma de leer, tenemos que pensar que nuestros ojos funcionan como una cámara de fotos. Fijación es cada uno de los enfoques que hacemos con nuestros ojos en un punto concreto. Cuantas más fijaciones necesitemos hacer para leer una página de un libro, más cansada estará nuestra vista, disminuyendo por lo tanto nuestra concentración y nuestra velocidad lectora.

Para reducir el número de fijaciones necesario para leer una página de un libro, tenemos que ampliar nuestro campo de visión, es decir, el espacio que el ojo es capaz de ver enfocando un sólo punto del texto.

Hay muchas formas de para ejercitar nuestro cerebro y nuestros músculos oculares de tal forma que se amplíe el campo de visión y se reduzca el número de fijaciones. En nuestro curso de Lectura Ágil encontrarás varios ejemplos.

3) Lee sólo las palabras clave del texto

Un buen lector no es aquel que lee y analiza todas las palabras de un texto. Un buen lector es aquel que sabe separar lo que es importante de lo que no. Está claro que hay palabras que cambian totalmente el significado del texto, pero muchas otras (artículos, preposiciones o incluso adjetivos) son sólo relleno. Este relleno es imprescindible a la hora de escribir, pero no a la de leer, porque no aportan información nueva o información que no podamos deducir por el contexto. Hacer que los ojos se acostumbren a fijarse sólo en aquello que es importante en un texto es clave si queremos conseguir una velocidad de lectura elevada.

4) No releas

En muchas ocasiones tendemos a releer lo ya leído, a repasar el texto compulsivamente porque tenemos la sensación de no haber asimilado toda la información en él contenida. Se estima que, de todo el tiempo que dedicamos a la lectura, un 30% está perdido en la tarea de releer. Eso es mucho tiempo, ¿verdad? Si queremos evitarlo, tendremos que preguntarnos por qué sucede esto.

En general, puede ser por uno de estos tres motivos. El primero de ellos, la falta de concentración. Esta falta de concentración puede provocarte cierto sentimiento de inseguridad que hará que retrocedas en el texto para comprobar que has leído correctamente.

El segundo, la falta de conocimiento del tema que estamos leyendo. Esto hace que no entendamos del todo los contenidos del texto, y por eso necesitamos volver a leerlos. Para evitar perder el tiempo en releer, te invitamos a que hagas un sencillo ejercicio que explico en el artículo ‘Dejar de releer sin perder comprensión‘.

El tercer motivo puede ser que no hayas dedicado el tiempo suficiente a la preparación previa a la lectura. Esta preparación previa se resume en dos acciones: skimming y scanning. Skim es, simplemente, leer por encima el texto de tal forma que sepamos cuál es su contenido en términos generales. Scan es leer un texto rápidamente con el único objetivo de extraer de él la información más valiosa. Poniendo en práctica estas dos acciones, nuestro cerebro se adelantará a la información y se irá cuestionando los aspectos clave del texto, haciéndose preguntas que se irán respondiendo a medida que vayamos avanzando en nuestra lectura.

5) Aprende palabras nuevas todos los días

En el punto anterior decíamos que, en ocasiones, perdemos el tiempo releyendo porque no estamos seguros de haber entendido lo que hemos leído. Muchas veces, el no conocer ciertas palabras hacen que nos sintamos inseguros con un texto. Esa inseguridad se puede solventar fácilmente poniendo en práctica varias técnicas. La más sencilla e intuitiva es el acostumbrarnos a deducir los significados de las palabras por su contexto, pero hay muchas más. En en este enlace te descubrimos 5 formas de aumentar el vocabulario leyendo

6) Utiliza un marcador

No nos cansamos de repetirlo: el marcador puede convertirse en tu mejor aliado en la batalla por ser un lector rápido. Básicamente, se trata de utilizar un lápiz, un bolígrafo o el dedo para señalar en qué parte del texto estamos leyendo. Utilizando el marcador mejoramos la concentración y, además, podemos empujar el texto. Cuanto más rápido vayamos con el marcador, más rápido funcionará el cerebro para poder seguir el ritmo. De esta forma no sólo mejoramos la velocidad, sino también la concentración.

7) Ponte objetivos

Tener claro el objetivo es muy importante para lograr alcanzarlo. Seguir la evolución y los progresos, también. Es conveniente que sepas dónde te encuentras en cada momento y dónde quieres llegar.

Por ese motivo invitamos a toda aquella persona que quiera empezar a mejorar su velocidad de lectura a que haga ya mismo nuestro test de lectura rápida. Con este sencillo test sabrás cuál es tu velocidad, y podrás decidir a dónde quieres llegar, cuándo, y cómo.

A Felipe Bernal se le conoce por haber desarrollado el curso Lectura Ágil con el software de entrenamiento Ágilector, un sistema simple y efectivo que permite a las personas mejorar su velocidad de lectura sin perder comprensión de lo que están leyendo.

Hoy en día el conocimiento es poder y Felipe está convencido que la habilidad de leer y comprender rápidamente es la ventaja competitiva que nos permite prosperar en este mundo de la información.

Su misión es enseñar lectura y comprensión rápida a 1.000.000 de personas en los próximos 10 años.

Felipe ha sido entrevistado en varios medios incluyendo Radio Nacional de España y Radio Caracol en Colombia y su curso forma parte del directorio de Sistemas no Propietarios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en España.