El cerebro parece protegernos de la información que interpreta como irrelevante. Por ese motivo es fácil que olvidemos datos, sucesos o documentos que no repasamos, resumimos o volvemos a asociar con información que ya tenemos almacenada.

Esta idea se define muy bien con la teoría de la curva del olvido de Herman Ebbinghaus y la puedes repasar en el siguiente artículo.

Para evitar olvidar debemos asegurar que lo que es importante para nosotros circule hasta la área de memoria de largo plazo. Y para conseguirlo existen diversas técnicas y procesos, pero te puedo asegurar que, la que nos han enseñado de forma tradicional es la menos efectiva de todas.

Antes de nada…

Entender y practicar la repetición espaciada de corto plazo

Ya hemos hablado de esta técnica de estudio pero para resumir en este artículo y que quede esquematizada para su rápido aprendizaje te sugiero que apuntes y recuerdes este método de repetición con estos 5 puntos:

  1. Leer y estudiar el material correctamente, asegúrate de tener una comprensión                      profunda de la idea, concepto, cronología, datos etc. que necesitas aprender.
  2. Repásalo una vez más antes de terminar la sesión de estudio inicial. Es decir, revisa por última vez lo que quieres memorizar 30 minutos después de haberlo subrayado o resumido.
  3. 8 horas después, vuelve a repasar todo el resumen o mapa mental que hayas creado y necesites memorizar.
  4. 24 horas después nuevo repaso.
  5. Por último, tras 48 horas.

Siguiendo estos simples consejos sentirás que lo aprendido se “solidifica” de forma clara en tu memoria y te sentirás más seguro en situaciones en las que tienes que recordar algo en el corto plazo.

Aprende y practica los tiempos para la repetición espaciada de largo plazo

  1. Leer y estudiar el material correctamente, asegúrate de tener una comprensión profunda de la idea, concepto, cronología, datos etc. que necesitas aprender.
  2. 1 hora después. Antes de cerrar la misma sesión de estudio.
  3. De nuevo pasado 1 día.
  4. 1 semana después.
  5. Transcurridas 3 semanas.
  6. Y por último, 2 meses después.

Esta es la mejor manera de comunicar al cerebro qué cosas relevantes necesitas memorizar en el largo plazo. Si practicas el estudio de esta manera, afianzarás la retentiva para lo que te interese, y seguramente, lo harás volviendo a repasar de nuevo transcurridos 2 meses, pero ya ejecutarás la tarea casi sin pensar, sin esfuerzo (automáticamente).

Para que este sistema de repetición espaciada funcione, es esencial que durante el proceso de estudio inicial y repaso posterior del primer día, comprendas y sepas exponer con tus propias palabras qué estás estudiando.

Una aclaración….

Porque si no comprendes lo que estudias, no puedes memorizar

Darle comprensión a las ideas y preceptos que estás analizando y estudiando es clave para una buena memorización. 

Podrías memorizar sin comprender pero te costaría muchísimas más horas de repetición, como cuando en la escuela tenías que aprenderte de memoria los verbos irregulares del inglés. Pero con esto es muy probable que acuses lo siguiente…

  • Te quedas sin motivación de las sesiones de estudio, y por tanto sin la disciplina necesaria para otros temas y materias.
  • Cansarte más mentalmente, menos rendimiento en los procesos de lectura y reflexión.
  • Aburrirte demasiado y tender a distraerte mucho más que si comprendes “el qué” y “el por qué”.

Está claro que en algunos casos necesitamos memorizar listados grandes, y para ellos tenemos otras técnicas como las asociaciones inverosímiles, pero por el momento quedémonos con que la comprensión del estudio propicia un estado mental perfecto para aprender y memorizar.

7 hábitos fáciles para mejorar la memoria

Y ahora que tenemos claras las secuencias correctas para memorizar contenido, vamos con los mejores consejos para facilitar el recuerdo duradero de aquello que necesitamos retener.

1. Empieza organizando y priorizando el contenido clave

Saber poner el orden y distinguir lo más relevante de lo menos importante te será de gran ayuda a la hora de empezar y terminar sin perder el tiempo en tus sesiones.

Se sabe que lo primero y lo último que se estudia tiende a quedarse mejor en la memoria que lo que observamos durante la sesión intermedia.

Así que un paso inteligente antes de ponerte a memorizar, es extender todo el material de estudio para tener una visión con perspectiva y general de qué es lo que vas a aprender ese día. 

Seguidamente selecciona cuidadosamente las partes más importantes para saber si las pones al principio o bien necesitas dejarlas para el final porque crees que lo asimilarás mejor cuando hayas repasado contenido previo. 

2. Lo que hacemos entre las pausas de estudio es importante

Sabemos que dejar descansar la mente entre períodos cortos de tiempo en las sesiones de estudio marca una diferencia a la hora de mejorar los procesos de concentración y energía.

Lo hemos visto con la técnica Pomodoro que personalmente es la que mejor se ha adaptado a mis tareas. Pero hay algo igual de importante y es qué haces en las pausas. 

Está demostrado que la información estudiada en momentos previos al descanso se consolida mejor si nos relajamos sin distracciones que si nos ponemos a distraernos con el teléfono o atendiendo a entretenimientos. Este estudio de Michaela Dewar así lo demuestra.

Por ello, te animo a que en tus pausas del pomodoro pruebes la relajación en espacios tranquilos para que toda la información que acabas de leer quede mejor guardada desde esos momentos.

3. Aprende algo nuevo diariamente o transita sitios nuevos cada día

Cuando actúas sobre el cambio aprendes cosas nuevas y mantienes a tu cerebro activo. Tu plasticidad cerebral entra en juego constantemente, agrandando tu capacidad de memoria y mejorando la relación entre ideas, lo que te hará más creativo y hará que te sientas mejor.

Así que vete a dormir cada día sabiendo que has aprendido, practicado o visto algo nuevo.

Me encantará que me digas en los comentarios qué estás aprendiendo ahora y por qué te motiva hacerlo 😉

4. Aprende la técnica del palacio de la memoria

Que la emoción es necesaria para el aprendizaje ya lo sabemos desde hace tiempo, y sin embargo, sigue siendo un hándicap en la educación tradicional que todavía no tiene claro cómo implementar en su sistema de estudio técnicas de aprendizaje basadas en emociones positivas, visualización creativa y estímulos para evitar la monotonía.

Esta técnica del palacio de la memoria es muy básica, sencilla de entender y estimulante cuando se tiene destreza en su utilización.

La idea es simple: se basa en relacionar lo que queremos memorizar en un espacio que conozcamos muy bien. Cuantos más huecos y rincones tenga el palacio mucho mejor para organizar secciones por jerarquía. 

Por ejemplo, podemos visualizar el recibidor con un armario grande y sus cajones, un perchero y una estantería. En estos espacios podremos colocar ideas y conceptos clave, desde los más relevantes en espacios grandes, a los menos importantes en cajones secundarios.

En próximos artículos hablaré en detalle de esta técnica para que la puedas aprender y utilizar en tu día a día y en tus sesiones de estudio más complejas. Pero por ahora quédate con la idea y practica cómo sería la visualización de ese palacio para ti.

5. ¡Utiliza una grabadora!

Es un método sorprendentemente útil para memorizar “por fuerza bruta”, ya que por un lado, realizas una lectura en voz alta mientras lo visualizas en tu mente, y por otro, es tan fácil y práctico como aprovechar que siempre llevas el smartphone contigo para grabar y repasar escuchando tu propio recital.

Es una forma muy sencilla de memorizar, sobre todo para salir de un apuro en el que tienes que acordarte de alguna lista o datos de una conferencia en poco tiempo, ya que te facilita el repaso de forma recurrente mientras te desplazas o realizas cualquier actividad automática en casa. ¡Aprovéchalo!

6. Relájate, controla tu mente

Esfuérzate en eliminar pensamientos negativos: evita a personas tóxicas, medios de comunicación con noticias falsas o negativas, demasiado tiempo con series violentas, etc.

Ya hemos hablado en varios artículos y vídeos sobre este tema, y cómo te afecta a la concentración, puedes ver el ejemplo aquí.

Tener el hábito de la meditación, tomar conciencia del entorno, evitando pensamientos recursivos y aplastantes para tu estado de ánimo, es clave para sentir que puedes enfocarte con facilidad.

7. Busca siempre relaciones positivas y constructivas

Acuérdate siempre de que la crítica es buena si supone un desafío para ti y te ayuda a reflexionar

Evita pasar mucho tiempo con personas que hablan demasiado sobre temas superfluos, noticias negativas o entretenimientos vanos. Esto te ayudará a no girar tu mente hacia pensamientos perezosos y te ayudará a evitar momentos de apatía mental.

Relaciónate siempre de buen humor con los demás y sobre todo, busca a las personas que tienen desafíos, o están estudiando lo mismo que tú

A veces puede ser difícil coincidir con personas interesantes en un mismo lugar físico, pero para eso están las redes y la comunicación digital, para interrelacionarnos con nuestras afinidades; motívate con algún foro de discusión o algún curso online con personas que quieran crecer en el mismo ámbito que quieres hacerlo tu.

Esta es la mejor manera de adiestrar a tu subconsciente de los beneficios de tener siempre un pensamiento positivo.



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