En nuestro día a día nos vemos superados por determinadas tareas más a menudo de lo que nos gustaría, ¿no es así?

En muchas ocasiones, esas limitaciones tienen su origen en problemas a la hora de estudiar o de realizar nuestro trabajo de forma productiva y eficaz.

Los consejos de hoy se centran en dos aspectos: Ayudar a leer más y mejor en menos tiempo y ofrecer una simple guía para aprender de una forma fácil y natural.

Siguiendo estos 11 consejos podremos mantener el ritmo a la hora de leer y estudiar. Posiblemente haya algunas cosas que ya estés haciendo bien, pero, ¿por qué no intentas implementar, poco a poco, el resto?

1 – Crea un buen entorno

Crear un entorno de trabajo o de lectura correcto es indispensable para que podamos desarrollar el 100% de nuestro potencial.

¿Cómo se crea un entorno de trabajo correcto?

Lo primero y más importante es que tienes que estar cómodo… ¡pero no demasiado! A todos nos gusta sentarnos en el sofá con una buena manta y los pies apoyados sobre la mesa, pero quizás no sea esa la forma más lógica si queremos mantenernos despiertos. Contar con una silla cómoda, una mesa espaciosa y ordenada, y una buena iluminación, será suficiente para empezar.

2 – Evita las distracciones

El entorno de trabajo que hayas creado tiene que estar libre de distracciones. Para ello, ten en cuenta dos aspectos. El primero es que tu espacio tiene que ser tranquilo y silencioso.

Aléjate de habitaciones que reciban demasiado ruido del exterior o aléjate del cuarto de los niños o de la cocina si vives en familia.

El segundo aspecto a tener en cuenta es casi más difícil de cumplir que el primero: No seas tú quien lleve las distracciones a tu lugar de trabajo. Es el momento de dejar el teléfono en otra habitación y de apagar el ordenador.

Ten cerca de ti sólo lo que sea necesario: Un cuaderno para tomar notas y algo de beber tendría que ser suficiente.

3 – Escucha música tranquila

La música puede ser una herramienta perfecta que ayude a relajarnos y a desconectar de los pensamientos que nos rondan constantemente en la cabeza y que impiden que nos podamos concentrar al 100%.

¿Quiere decir esto que tenemos que poner nuestro disco favorito sonando bien alto hasta que los vecinos llamen a la policía?

¡Por supuesto que no! Basta con poner algo de música clásica o jazz a un nivel lo suficientemente bajo como para no desconcentrarse.

Si no estás seguro de qué música escuchar, puedes leer este artículo donde hablamos de la música binaural, un tipo de música que, según estudios científicos, ayuda a mejorar la concentración.

4 – Planifica

Si quieres ver una mejora profesional o académica, ¡planifica! Deja por escrito un plan de trabajo o estudios, márcate unos objetivos, ¡y cúmplelos!

Es importante planificar tanto a largo como a corto plazo.

Elige qué días de la semana y a qué horas vas a dedicarte a esas tareas que has de llevar a cabo. Cuando te sientes, dedica entre 15 y 20 minutos a planificar lo que harás ese día: los contenidos, por un lado, y los periodos de descanso, por el otro.

Si eres de esas personas que necesitan moverse y airearse cada poco tiempo, podrás hacerlo, pero de forma ordenada. Si no conoces todavía la técnica del Pomodoro, estoy seguro de que te va a servir de mucha ayuda.

5 – Empieza por lo importante

La gran mayoría de las personas es más productiva cuando empieza a estudiar, y empieza a perder concentración con el paso de las horas. Por este motivo es importante dar prioridad a determinadas tareas.

Si no sabes por dónde empezar, hazlo por: lo más importante, lo más grande, o lo que menos te gusta.

6 – Toma notas

La toma de notas es un arte que no todo el mundo domina. Cuando tomamos notas para intentar esquematizar las ideas de un texto, tendemos a abusar de ellas. No podemos olvidar que, para que la toma de notas funcione, sólo tendremos que anotar aquellos datos que sean clave en nuestra lectura.

Sobre este tema ya he escrito en el blog en un artículo dedicado precisamente a cómo tomar notas correctamente.

7 – Haz mapas conceptuales

Los mapas conceptuales son los complementos perfectos a la toma de notas. Se crean utilizando todos los recursos que creamos convenientes (flechas, cuadros, colores o dibujos) y son muy personales, ya que se trata de una representación gráfica de nuestras ideas relacionadas entre sí. En este artículo te presento 3 pasos para implementar los mapas mentales a la lectura.

8 – Resume

Resumir es un ejercicio muy beneficioso porque nos ayuda a sintetizar lo leído y a extraer los puntos más importantes de un texto.

Si cuando detenemos la lectura tratamos de repetir, en voz alta o por escrito, los puntos más importantes de lo que acabamos de leer, habremos reducido la cantidad de información que queremos recordar y habremos dado el primer paso para retenerla en la memoria durante más tiempo.

9 – Resalta lo importante del texto

Utilizar distintos colores y subrayadores para resaltar la información más importante del texto es muy útil, pero no de la forma que cree la mayoría de los estudiantes.

Esta técnica está más enfocada a indicar dónde aparece la información importante de un texto para que podamos volver a ella cuando la necesitemos, y no tanto a memorizarla.

Por lo tanto, cuando utilices tus subrayadores o tus marcadores de páginas no resaltes todo lo que quieras aprender; limítate a indicar dónde está la información que creas que vas a necesitar releer o consultar en un futuro.

10 – Haz ejercicios de memorización

Hay muchísimos ejercicios para mejorar la memoria.

En esta página he publicado dos artículos recomendando ejercicios sencillos para este propósito. En el primero de ellos, cómo maximizar la retención de lo que leemos, propongo detener la lectura cada cierto tiempo y hacer el esfuerzo de recordar y sintetizar lo leído casi como si de un resumen se tratase.

En mejora tu memoria en 10 minutos sugiero hacer una serie de ejercicios que no son tan sencillos como parecen.

¿Te atreves?

11 – Activa el cerebro: Lee rápido

El consejo más grande que te puedo dar tiene que ver con la lectura rápida, porque sabemos que leer rápido ayuda a mantener despierto el cerebro y a retener más información por más tiempo.

He diseñado un método de lectura rápida que invito a probar a todo aquel que no lo conozca todavía.

Puedes empezar haciendo un test con el que sabrás cuál es tu velocidad de lectura y si tienes posibilidades de mejorarla, aumentando la comprensión y minimizando el tiempo invertido.

¿Cuál es tu nivel de lectura?

¿Eres un lector lento, promedio o rápido? Haz ahora nuestro test de lectura y comprensión para saberlo.

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